1. Un paseo a la caída de la tarde por las riberas del Guadalquivir y sus aguas quietas, entre la Torre del Oro y el Puente de Triana de Sevilla.

2. Un atardecer desde la torre de la Vela de la Alcazaba de Almería, con la ciudad a los pies del visitante, el arco que dibuja el Mediterráneo y el Cabo de Gata al fondo.

3. Una visita nocturna a la Mezquita Catedral cordobesa, participando de un espectáculo de sonido, de palabras e historia en un monumento único en el mundo.

4. Una de las mejores panorámicas de Andalucía desde el castillo de Santa Catalina de Jaén, con el valle medio del Guadalquivir y Sierra Morena al fondo.

5. La Alhambra a la caída de la noche. La visita nocturna a los palacios nazaríes, desde el Mexuar hasta el patio de los Leones pasando por el patio de Arrayanes.

6. Una visita al monasterio de La Rábida de Huelva, en cuyas estancias de arquitectura mudéjar Cristóbal Colón urdió su viaje a Nuevo Mundo.

7. La bahía de Málaga desde las torres y miradores de la Alcazaba, con el Paseo del Parque a nuestros pies, el puerto y el barrio marinero y taurino de la Malagueta.

8. De patio en patio en las mañanas de la primavera cordobesa, a la sombra de los árboles y las macetas en flor, junto a los pozos de agua fresca y los jazmines perfumados.

9. Tarde de teterías por las calles Calderería Baja y Alta, paralelas a plaza Nueva, donde aún reside la herencia andalusí de la eterna Granada.

10. Un recorrido por Madinat al-Zahra, la perdida ciudad palatina situada a ocho kilómetros de Córdoba, visitando el nuevo museo y el yacimiento arqueológico.

11. Música y cante de Enrique Morente en algunas de las peñas flamencas que salpican el barrio blanco y morisco del Albayzín de Granada.

12. Cádiz, el océano, la bahía y sus pueblos desde la cámara oscura de la Torre de Tavira, uno de los observatorios que los mercaderes levantaron en la ciudad del XVIII.

13. Mediodía gastronómico en Punta Umbría. Fuentes de gambas blancas cocidas acompañadas de vinos blancos de la comarca vitivinícola de El Condado.

14. Un fin de semana de senderismo por Sierra Nevada, ascendiendo hasta el Veleta para contemplar a la caída de la tarde el Mediterráneo y las montañas del Rif africano.

15. Mesa y mantel para degustar jamón ibérico de Los Pedroches, salmorejo condimentado con aceite de oliva de Baena y rabo de toro. De postre, una copa de Pedro Ximénez.

16. Peregrinación a la aldea de El Rocío, en el corazón de Doñana, en cuya basílica se venera la imagen de la Blanca Paloma, la romería más multitudinaria de España.

17. Tortillitas de camarones y vinos de Chiclana en las tabernas del barrio de la Viña de Cádiz, germen las de las fiestas del carnaval clásico gaditano.

18. La playa de los Lances de Tarifa es el paraíso para los amantes de los deportes de las olas y el viento. Una estética juvenil para un paisaje de ensueño.

19. Un plato de jamón de Jabugo, quinta esencia de la cultura gastronómica de Andalucía, en algunas de las muchas ventas que salpican los pueblos de la Sierra de Aracena.

20. Espetos de sardinas asadas, una deliciosa propuesta gastronómica en los muchos chiringuitos que salpican el litoral de la Costa del Sol.

21. Paseo a caballo por la Ronda romántica, cruzando el puente del tajo rumbo a la calle Armiñán, la plaza de la Duquesa de Parcent y el palacio de Mondragón, museo local.

22. Una excursión botánica al área de reserva de los pinsapos, el abeto prehistórico único en la península, que solo crece en la Sierra de Grazalema y en la Sierra de las Nieves.

23. Cante flamenco en algunas de las peñas que salpican los barrios clásicos de Jerez de la Frontera, cuna de palos tan reconocidos como la honda soleá.

24. Un baño en las playas vírgenes de Doñana, entre el municipio de