No es fácil decidirse. Son, quizá, demasiados viajes en un solo viaje. Se trata de recorrer desiertos y cumbres nevadas, marismas y bosques, montañas y playas. ¿Por dónde empezar? ¿Qué ruta seguir?

Nos encontramos en una región situada a caballo entre el Mediterráneo y el Atlántico, entre Europa y África, con un clima lleno de contrastes, a veces extremos, y una variopinta conjunción de sustratos y suelos, elementos que, a lo largo de los siglos, han modelado territorios y paisajes que albergan un extenso muestrario de flora y fauna singulares. Sus espacios naturales protegidos, más de 200, ocupan alrededor del 31% de la superficie andaluza, porcentaje que adquiere su verdadera dimensión cuando lo situamos en una comunidad que se extiende sobre unos 87.000 km².

De los 124 tipos de hábitats que la Unión Europea considera de interés comunitario en España, 76 se encuentran representados en Andalucía. Y si de los espacios pasamos a las especies la situación es similar. Tomando como referencia el listado de flora y fauna que las autoridades de Bruselas distinguen como especial atención dentro del territorio español, Andalucía alberga a 51 de las 95 especies vegetales citadas, 17 de los 19 mamíferos, 12 de los 17 peces, 5 de los 9 reptiles, 1 de los 3 anfibios y 14 de los 22 invertebrados. En total, 100 de las 165 especies inventariadas en todo el país, es decir un 60%.

El caso de la flora es especialmente llamativo, ya que las 8.000 especies y subespecies de plantas superiores que se calcula existen en España constituyen el 80% de las que crecen en el conjunto de la Unión Europea, y de ellas unas 4.000 están representadas en Andalucía, comunidad en la